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¿POR QUÉ NO ESTABLECER EN EL MINEM UN SISTEMA PARA LA MEDIACIÓN DE TERCEROS NEUTRALES E INDEPENDIENTES QUE AYUDEN A FACILITAR ENTENDIMIENTO Y CONSTRUIR CONSENSOS EN DIÁLOGOS COMPLEJOS Y CONFLICTOS SOCIALES?

Publicado: 2020-08-06

Dentro del conjunto de estrategias de prevención y gestión de conflictos para la etapa de reactivación del sector minero energético, presentadas al Ministerio de Energía y Minas y su Oficina General de Gestión Social en el mes de julio 2020, referimos la necesidad de establecer un registro de instituciones y profesionales terceros e independientes para tercerizar la facilitación de algunos procesos de diálogo y la mediación de conflictos minero-energéticos.  

Los problemas complejos – como los conflictos sociales relacionadas a proyectos de inversión minera - no son resueltos de manera eficiente ni sostenible a través del ejercicio del poder ni a través de la exclusiva adjudicación de derechos en donde siempre hay ganadores y perdedores. Los problemas complejos vinculados a proyectos de inversión y aprovechamiento de recursos naturales son mejor resueltos integrando y reconciliando los intereses de los múltiples actores involucrados buscando soluciones de consenso para la solución de conflictos sociales.

La mediación de terceros puede resultar una estrategia muy útil en situaciones en las cuáles hay déficit de confianza y se debe lograr un seguimiento a los conflictos en un territorio amplio. Generalmente, el trabajo más importante en estos procesos se produce antes de las reuniones formales. Por ello, contar con facilitadores terceros e independientes puede servir para impulsar estos procesos de diálogo. Resulta importante que estos terceros, sean personas naturales o jurídicas, que cuente con un reconocimiento que le permita llegar con el encargo del Ministerio de Energía y Minas. Existen diversos profesionales y organizaciones nacionales que trabajan en el ámbito de los conflictos, muchas de las cuáles forman parte de redes de instituciones dedicadas a sistematizar sus prácticas, producir herramientas metodológicas que tienen experiencia de campo para poder desenvolverse con éxito frente a las tareas encomendadas.

Muchas veces se señala equivocadamente que esto puede significar que el Estado abdique de sus competencias y responsabilidades. Pero esta situación puede comparase a los sistemas de mediación antes de ir a procesos judiciales. Nadie puede plantear que esto signifique que el Estado abdique de sus prerrogativas y responsabilidades. Muy por el contrario, este sistema reconoce que, ante una realidad tan basta, existen capacidades en instituciones y personas que pueden sumarse a la tarea de la solución de controversial y a la construcción de una cultura de paz.

Resulta importante llevar un registro de estas instituciones, así como de los profesionales a quiénes se les puede encomendar esta tarea. Las partes en conflicto o actores enfrentado alguna controversia podría también solicitar al ministerio la designación de un tercero independiente facilitador o mediador del registro para el caso particular. En estos casos, el Ministerio tendrá más bien un rol regulador y fiscalizador del desempeño de estos terceros para promover y garantizar un diálogo imparcial que permita llegar a acuerdos para el desarrollo productivo de país en un clima de paz social.

La utilidad de contar con un registro de mediadores neutrales independientes para abordar situaciones complejas es reconocida por diversas Instituciones a nivel nacional e internacional, así como organismos multilaterales. Por ejemplo, el United States Institute for Environmental Conflict Resolution (Instituto Estadounidense para la Resolución de Conflictos Ambientales) - organismo público encargado de abordar conflictos ambientales que involucran agencias y organismos del Estado en los Estados Unidos; The Compliance Advisor Ombudsman (CAO) - mecanismo independiente para proyectos respaldados por la International Finance Corporation (IFC) y Multilateral Investment Guarantee Agency (MIGA), organismos del Banco Mundial, y, el Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo, cuentan con un catastro o registro de mediadores neutrales independientes a quienes se puede solicitar su intervención para abordar conflictos o situaciones complejas. Otro ejemplo es el Ombudsman de la minería en Australia que es una institución de carácter privado, y que tuvo, por ejemplo, un rol clave para propiciar diálogos y establecer espacio de resolución de conflictos en el caso de la mina Tintaya durante la operación de BHP Billiton, o hasta la Fiscalía Ambiental en Chile que es una institución de carácter privado, el primer y más importante estudio jurídico ambiental de interés público del país que funciona desde el año 1988.

Existen ocasiones en que los antecedentes de una situación o la situación de conflictividad reducen los niveles de confianza, tanto la confianza de la población hacia el gobierno o hacia los proponentes de proyectos de inversión, en estas circunstancias la utilidad de un tercero neutral independiente para facilitar entendimiento compartido y buscar la reconciliación de intereses es fundamental. Así también, cuando hay limitada comunicación entre las partes, desequilibro de poder o conocimiento técnico entre las partes, o cuestionada representatividad para ser parte de un proceso, un tercero mediador neutral independiente puede ayudar a abordar estratégicamente conflictos o situaciones complejas.

Considerando lo expuesto y la existencia de condiciones similares en el país, el MINEM debe implementar un mecanismo institucional para contar con un registro de mediadores profesionales terceros neutrales independientes al que las partes en conflicto o el mismo estado puedan recurrir para identificar y seleccionar un tercero mediador que pueda ayudar a abordar el conflicto o situación compleja que enfrentan.

¿Cuándo debe ser factible utilizar la mediación y facilitación de terceros?

La utilidad de un tercero es fundamental para abordar algunos tipos de barreras típicas. Existen barreras organizacionales, institucionales y estructurales que afectan los procesos de negociación y resolución de conflictos. Esto puede ser, por ejemplo, canales de comunicación restringidos, o desequilibro de poder y conocimiento técnico entre las partes, o la definición de representatividad y selección ad-hoc de actores para ser parte de un proceso. Otro tipo de barreras son las tácticas contraproducentes que puede utilizar uno creyendo que va a satisfacer sus intereses, por ejemplo, asumir una posición extremadamente inflexible o utilizar tácticas difíciles. También existen las barreras psicológicas, entendiéndose como las barreras que nacen a partir de procesos cognitivos y motivacionales que sesgan percepciones de información, riesgos, prioridades y sensaciones de ganar/perder. Por ejemplo, es común que una parte rechace un acuerdo, aunque sus términos sean favorables si no cumple con su percepción de lo que es justo. Un mediador o facilitador puede ayudar a abordar estratégicamente cada una de estas barreras., pero también hay circunstancias en las que el mediador más experimentado del mundo apreciar que puede ser no factible el éxito de un proceso de mediación multiactor.

La responsabilidad del mediador o facilitador es gestionar el proceso de dialogo cuidando temas de contenido de la disputa, es decir cuáles son los temas de importancia para las partes y como diseñar un proceso para abordarlos. También debe cuidar temas relacionales, el mediador o facilitador debe construir confianza y mejorar la relación entre las partes o por lo menos lo suficientemente cordiales para dialogar constructivamente. El mediador o facilitador debe gestionar el proceso de dialogo de manera tal que se perciba que ha sido justo y productivo.

Es evidente la pertinencia de la mediación multiactor y la facilitación de procesos colaborativos para la solución de conflictos complejos como los conflictos sociales vinculados a la actividad minera. Considerando el valor agregado que los mediadores y facilitadores como terceros imparciales e independientes pueden traer a la solución de conflictos sociales el gobierno nacional deberían apoyar la participación de mediadores profesionales para ayudar a facilitar estas conversaciones locales de una manera imparcial. El gobierno nacional podría cubrir los costos con financiamiento del sector o subvencionarlo con el canon y regalías que las empresas mineras están obligadas a pagar por sus actividades, así como los permisos y licencias y autorizaciones requeridas para aprovechar los recursos naturales. 

El MINEM debe tener un registro de tercero mediadores neutrales independientes.


Escrito por

Luis E. Ore Ibarra

Abogado Mediador Consultor Internacional en Negociaciones y Procesos de Consenso, Ex Presidente de la Sección Internacional de ACR (EE.UU.)


Publicado en

Inversión Sostenible

Tres miradas para solucionar los problemas y conflictos asociados al desarrollo.