No al abuso sexual

Mapa de actores 2.0

Tenemos que ir más allá del trabajo de campo

América Latina presenta un complejo ecosistema de empoderamiento a través del internet abierto en el que participan la sociedad civil, los gobiernos, actores privados, grupos armados y organizaciones criminales. En muchos casos grupos ciudadanos y activistas han liderado el debate frente a empresas, políticos, guerrillas, bandas criminales entre otros.

Muggah, R. & Rohozinski, R. (2016) Open Empowerment: From Digital Protest to Cyber War. Instituto Igarapé. Rio de Janeiro.

Publicado: 2017-11-19

El mapeo de actores sociales es una herramienta básica para el relacionamiento social de las empresas, proyectos, programas u otras iniciativas similares. Es impensable sacar adelante un proyecto importante sin una adecuada gestión social, y esta es solo posible a partir de un mapeo de actores.

Hoy en día el trabajo tradicional ya no es suficiente. Este trabajo tradicional implica estar en campo, entrevistar a autoridades, dirigentes, líderes y personas claves; sistematizar la información, proyectar escenarios, identificar riesgos sociales y elaborar programas de relacionamiento y gestión social, monitorear los avances e ir ajustando los planes. A estas tareas, ahora debemos añadir el seguimiento y mapeo en espacios virtuales. Algunos son más fáciles de monitorear como Facebook. Pero también hay algunos medios de comunicación como Whatsapp mediante los cuáles se movilizan las personas de una forma mucho más directa. Poder saber lo que sucede en este último caso implica tener cercanía a alguno de los miembros de estos grupos. Y, algunas veces, claro, es imposible.

El mapeo en redes tiene dificultades propias de un espacio virtual. Hoy hay muchas herramientas para el mundo digital. Pero necesitamos poder lograr una valoración del impacto en las personas y del poder movilizador. Algunas veces se trata de personas aisladas, otras veces se trata de personas aisladas pero con seguidores, otras veces son grupos organizados. Y este es el punto en el cual el mundo virtual interactúa con el mundo físico y viceversa. Muchas veces podemos ver llamados a protestas, pero lo importante es determinar cuando ese llamado logrará una movilización numerosa de personas.

En nuestro país, todavía la comunicación e influencia de redes sociales está centrada en las grandes ciudades y principalmente en la costa. Pero evidentemente conforme la brecha digital se vaya cerrando necesitaremos abordar las redes sociales también en los proyectos rurales como parte del mapeo de actores.

No hay todavía un estándar para el monitoreo de las personas o poblaciones en redes sociales, particularmente las que involucran protestas. Pero está claro que nos interesa la capacidad de influencia en el comportamiento grupal. Las acciones de seguimiento deben de ayudar a verificar la capacidad de convocatoria y cuánto los actores se comunican efectivamente a través de determinadas redes.

Cultura del diálogo

El reto principal es impulsar procesos de diálogo, tanto en la esfera digital, es decir, en las redes sociales virtuales como en los espacios físicos. Será más fácil lograr diálogos de mutua influencia positiva si las personas que interactúan lo hacen en la vida real y se conocen. El principal problema en los espacios virtuales es la polarización del diálogo, el efecto túnel (la percepción de falta de opciones) que ya nos alertaba Kenichi Ohmae tiene aquí una nueva forma de expresión.
En resumen, si queremos dialogar constructivamente, y lograr una gestión social, debemos de pasar del mapeo de actores digitales, al diálogo real, cara a cara. Nuevamente las estrategias de involucramiento y participación son el motor de la transformación y la paz social.

 


Escrito por

manuelbernales

Experiencia en transformación de conflictos, cambio organizacional y reforma del sistema de justicia. manolobernales@gmail.com


Publicado en

Inversión Sostenible

Tres miradas para solucionar los problemas y conflictos asociados al desarrollo.